"Desde el año 1989 sufro de una importante alergia que comenzó a erupcionarme en la zona de la nuca, luego bajó a mis manos y por último en el año 2000 descendió a los pies. "Esta alergia hacia que los pies se descamaran y por ende que se me abriera la piel. Tenía el mayor porcentaje de mis pies casi en carne viva, impidiéndome esta situación poder caminar y dormir por las noches, debido a las terribles molestias. "Para apalear éste dolor fui a especialistas dermatólogos y homeópatas, quienes me recomendaron diferentes tipos de pomadas con corticoides y cremas humectantes. Yo me colocaba las cremas según las sugerencias de los médicos, pero éste chiste me costaba más de $70 por mes y la verdad, no veía resultado. "Hasta que un día, comenté en la empresa mi problema a una de las distribuidoras, quien me recomendó probar usar el fango en los pies. Yo pensé ¿¿fango en los pies?!, pero yo creía que eso se usaba sólo en la cara. Cuestión que como me insistió tanto, y la verdad a esa altura ya no tenía nada que perder; probé su recomendación. "El resultado fue muy bueno. Con cada aplicación iba notado leves mejoras, que me calmaban el ardor y me iban restituyendo la piel. En tan solo un mes, ya podía caminar sin dolor y terminar 6 años de sufrimiento."
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